La libertad y la responsabilidad
El tema de la censura del Dead Rising en algunos paises avanzados como Alemania o Australia me parece muy serio. Es completamente descabellado que un juego para adultos se pueda prohibir en un país en el que existe libertad de expresión. Y si fuera un producto distinto a un videojuego esto nunca pasaría, a no ser que el producto tuviera contenidos claramente ilegales. Desde luego la violencia de este título no es el caso, pues existen películas claramente gore en el mercado. Pero algunas mentes ajenas al mundo de los videojuegos les asusta su interactividad, y piensan que entregarse a un frenesí sangriento a los mandos de una consola implica que los ususarios encuentren la violencia natural y que la practiquen en su vida diaria. En cualquier caso, prohibir Dead Rising por su violencia sería como prohibir Lolita por su tema comprometido, Taxi Driver por su crueldad o una película porno por su sexo explícito. Todos son temas polémicos, pero en una socidad madura tiene que haber un lugar para cualquier expresión artística por extrema que esta sea.
Otra cosa muy distinta es que ciertos videojuegos se tengan contenidos que, siendo perfectamente legales, son dudosamente aprobables. Por ejemplo, Bully es un claro ejemplo del mal gusto llevado al extremo, y cierto simulador criminal de la misma compañía tampoco escatima en lindezas. En mi opinión, el hecho de que en un videojuego el protagonista (osea, un personaje de ficción en una situación ficticia) se dedique a matar hawaianos, abusar de los compañeros más débiles o violar doceañeras es perfectamente aceptable, no se trata más que de una fantasia. Pero creo que es muy normal que determinadas personas encuentren juegos así desagradables y perniciosos. Pero para eso existe un sistema de clasificación por edades, que los avisa a ellos y protege a sus hijos de contenidos que puedan desagradarlos. Pero que la decisión de si un producto es apropiado se tome de antemano mediente la censura nunca es aceptable.
