Salsa negra
Me encantan las "guerras consoleras", sobre todo cuando se llevan a cabo con cierta elegancia, por que a estas alturas estoy tan harto como todos de oir que "la Ps3 es muy cara" y que "Sony is doomed" (aunque sean verdades como puños) y que la Wii es muy infantil y dentro de ella no hay más que una Gamecube tuneada (decir esas cosas hacen llorar al niño Jesús).
Los combatientes son Sony e Inmersion, compañias enfrentadas en los tribunales por unas patentes referidas a la vibración en los mandos que ostenta la segunda. No hubo un acuedo extrajudicial en el caso, y sigue abierto un recurso, así que Sony de cara a la siguiente generación decidió cubrirse las espaldas ante posibles indemnizaciones y suprimir la vibración en el mando. Como quedaba muy feo decir que quitaban la vibración por eso, se inventaron lo de que la vibración era incompatible con su original e innovador sistema de detección de la inclinación. Así que Inmersión declaró que ellos podía ayudar a compatibilizar ambas funciones, intentando meter presión para lograr un acuerdo con Sony, y hasta hicieron un cuestionario online bastante tocapelotas sobre lo mucho que iban a echar los usuarios de menos la vibración en los mandos.
Recientemente Kaz Hirai ha declarado el verdadero motivo de la ausencia de rumble: el aumento de precio del producto. Además ha declarado que los jugadores prefieren el sensor de inclinación a la vibración, lo cual es una soberana tontería, yo siempre aplaudiré la inovación, pero el sensor de inclinación no parece una mejora muy decisiva. Aunque quién sabe lo que podría dar de sí la idea, claro. El caso es que desde Inmersion se ha contestado directamente a estas declaraciones, asegurando que los jugadores aprecian la tecnología de vibración (bien dicho) y que se puede integrar sensor de inclinación y motores internos sin disparar el coste.
Aquí el culebrón ya roza lo patético, es obvio que Sony no quiere pagar a Inmersión por usar sus patentes, lo cual es el verdadero motivo de que el mando con vibración saliera más caro, y que Inmersión está desesperada por llegar a un acuerdo con Sony, que a estas alturas es difícil. Sólo me molesta la hipocresía de Sony, aunque es normal que no quieran hablar a sus consumidores de temas internos tan delicados. Aunque la moraleja del caso es bastante clara, y por una vez no va contra Sony. Y es que las patentes son malas en la mayoría de los campos, que dificultan la innovación en lugar de incentivarla y que a la hora de la verdad se usan sobre todo para especular. Necesitamos una nueva regulación de la propiedad intelectual e industrial urgentemente
