El tedio y la fustración

 Cuando no eres capaz de hacer algo… ¿lo dejas de lado desinteresado, aunque en principio te apeteciera hacerlo? ¿O lo sigues intentando hasta conseguirlo, obcecándote más cuanto más fallas?

 Estas preguntas definen a los jugadores respecto a su resistencia a la frustración que sienten ante la dificultad en un videojuego. Parece una tonteria, pero la dificultad es uno de los factores más críticos para disfrutar de un juego. Si es demasiado difícil te aburrirás de hacer todo mil veces, y lo que es peor, puede que dejes el juego por cansancio o seas totalmente incapaz de pasar una parte. Pero un juego demasiado fácil, en el que no tengas que esforzarte, puede ser igualmente desmotivador. Aquí es donde entra el factor personal. Para alguna gente repetir diez veces un enemigo final es desesperarse, aborrecer el juego y dejar de jugarlo. Para algunas personas el límite es más alto y para otras es más bajo. Pero hay jugadores que están dispuestos a esforzarse al límite en los juegos, y aparte de que se rinden mucho más tarde, incluso disfrutan repitiendo las partes difíciles y sudando la gota gorda para pasar los niveles. 

 Es muy complejo dar con la dificultad acertada debido a esto. El ajuste automático no sirve, por que se pone a un nivel que no siempre es el que desea el jugador. Por eso siempre me ha parecido muy acertado preguntar antes de empezar las partidas si quieres que el juego sea más fácil o difícil. Así se adaptará mejor al gusto de cada uno. Y una vez el jugador decida que reto desea, sí que se debe aplicar la dificultad automática para que obtenga lo que quiera, de forma que el modo difícil sea igual de complicado para un jugador muy hábil que para un novato. Osea, que sea adecuado para cualquier jugador, por que la difícultad depende de las habilidades de cada uno, que son muy variables.

 Ni que decir tiene que otras prácticas, como hacer los juegos difíciles para alargarlos, o hacer un juego complicado por defecto sin pensar en la gente torpe, son claramente negativas para los jugadores o la industria. No hay que olvidar que aunque algunos juegan para competir, otros lo hace sólo por diversión. Así que lo mejor es que todos nos podamos divertir con los juegos. O al menos eso debería ser así para la industia que vende juegos, pero parece que no aprenden. Larga vida al modo fácil.

Posted: November 30, 2006 Comments (0)

El tiempo robado

 Soy un hombre muy paciente, sobre todo en lo que respecta alos videojuegos. Si en un momento concreto no puedo permitir una consola, o tener acceso a un juego de gran importancia, lo apunto en mi lista de cosas por jugar. No importa si son seis meses, dos años o una década, tarde o temprano ese título caerá. Eso sólo lo hago con títulos importantes, que no pierden su interés a los pocos meses de salir y que son títulos de referencia, no fugaces pastiempos que las editores lanzan para sacarnos los cuartos.

 Para bien o para mal, ahora tengo acceso a muchos de los juegos que quiero con facilidad, y eso me está preocupando. Mi lista de juegos para jugar en le futuro sigue aumentando. Los juegos de calidad se me amontonan, hasta el punto que he tenido que imponerme la regla de no empezar otro hasta acabar el anterior, para evitar dejarlos todos a la mitad. Con lo que la conjclusión es obvia. Hay más juegos importantes por jugar que tiempo para pasárselos. Así que tengo que empezar a seleccionar. ¿Pero como seleccionar entre tantísimos títulos innovadores, divertidos o simplemente de gráficos espectaculares?

 Me temo que empieza a ser un mal generalizado, los jugadores crecen y su tiempo libre disminuye, la industria del videojuego también crece y cada vez se lanzan más títulos. Menos mal que con el aumento de los costes de desarrollo los juegos cada vez son más cortos… aunque eso no le hará mucha gracia a quien compra un juego carísimo y se le acaba la diversión de diez horas. En cualquier caso, con tres consolas ala venta, a lo que algunos sumarán los PC’s, apenas se puede jugar lo más puntero de cada plaaforma si se quiere conocer un poco todo. Aunque tal y como están ahora los precios, tener todas las plataformas es prohibitivo. Así, al menos en mi caso, la lista de títulos a jugar en el futuro va a crecer.

 En cualquier caso, supongo que en el mundo acelerado en el que vivimos, y con lo duro que está el mundo laboral, a nadie le llega el tiempo para nada. Pero aficiones como la lectura o el cine se lllevan mucho mejor a nivel de tiempo. Menos mal que nos quedan las portátiles, siempre escóndidas en un bolsillo para aprovechar los ratos libres. Aunque cada vez los juegos de portátil requieren sesiones más largas, al menos no tenemos que estar en el sofá de casa sentados. Pero eso no es solución. Debería ser obligatoria la jornada laboral de 30 horas semanales. Todo sea por poder jugar tranquilos. 

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