El vacio trineo de Papá Noel
Dentro de pocas horas el gordo de mierda imperialista dejará los regalos en las casas lo suficientemente yankis como para haber renegado de los Reyes Magos. Y el panorama consolero va a ser aterrador. Un año después de que Microsoft diera el pistoletazo de salida de otra next-gen, siguen siendo la única opción. Sony está tres meses de Europa, y Nintendo sólo ha llegado todavía a los más entusiastas con la escasa distribución de su máquina.
Así que esta Navidad es para la Ps2, la única de las consolas de la pasada generación que aún tiene fuelle. Y de las portátiles que están mucho más fuertes que nunca, con dos opciones muy diferenciadas, aunque el catálogo de Psp sufre de una anemia crónica desde su nacimiento. Una navidad muy triste, a no ser que la Xbox 360 sea la máquina de tu elección (lo cual no es nada improbable) y disfrutes de el Gears of War y el resto del catálogo de la máquina, ya muy consolidado. Pero es una opción entre tres, que además son muy distintas, así que cabe calificar estas Navidades perdidas para los videojuegos.
La verdad es que a mí no me importan nada estos retrasos, por que hay montones de juegos buenos todavía para jugar, pero la gente ya está loca con las nuevas máquinas. A pesar de que Ps3 tiene un precio que la va a mantener alejada del público general muchos años, el interés es claro. En el caso de Nintendo, todo el mundo quiere probar el control de la Wii, le parezca interesante o no. Las novedades son algo escaso en este mundillo y nos llaman a todos.
Aunque supongo que la culpa de que estemos decepcionados son nuestras expectativas excesivas. Sabemos que los retrasos están a la orden del día en la industria. Es muy poco razonable esperar que un lanzamiento tan difícil como el de una nueva consola esté listo justo en las fechas en que desatamos nuestro consumismo, por mucho que las compañias lo intenten para no decepcionarnos.
