Casual
Acabo de encontrar por 5 euros un juego que hace mucho quería jugar, The Longest Journey. Emocionado por encontrar una verdadera joya a ese precio, lo he abierto, instalado y cuando iba a iniciarlo… Me di cuenta de que era un esfuerzo inútil empezar un juego tan largo y laborioso, y que lo iba a abandonar en un par de horas. He jugado a muchísimas aventuras de acción y RPGs en estos años, son mis géneros favoritos. Y siempre me han atraido las aventuras gráficas. Se centran en los puzles y el argumento, que son justo los aspectos que más me gustan en los otros géneros. He ido probado distintas aventuras gráficas que me atrayeron en su momento. A un Monkey Island jugué una hora, el Grim Fandango me desesperó en hora y media y el Uru poco más le dediqué. Por supuesto, en este tiempo consulté varias veces guías exasperado por la absoluta falta de lógica del juego. Quizá al interesante Farenheit jugué un poco más, es mucho más dinamico, más moderno y además, fácil. Pero también lo dejé.
El caso es que me siento como uno de esos jugadores casuals, incapaz de pasarse un juego difícil, de concentrarse en un juego un poco más denso y exigente. Por que esos juegos me gustaban. La mecánica, la historia, los puzles, todo era interesante. Pero no era capaz de seguir, no sabía como continuar o resolver algún puzle. Es verdad que me frusto fácilmente, y que no soy un jugador muy hábil. Pero aún así, creo que me aproximé al género de la aventura gráfica con suficiente interés y tiempo. Así que me quedo satisfecho con la explicación de que el género de la aventura gráfica está justamente olvidado por ser demasiado tediosa y complicado.
Pero hay algo que me remuerde. La sensación de que cada vez más, esperamos de los juegos recompensas inmediatas. Deseamos retos que en realidad son puros trámites, si aparecen complicaciones nos cansamos. Y aún encima nos quejamos de que los juegos son cortos, cuando precisamente lo que más alarga la vida de un juego es atrancarse en ciertas partes. Quedan pocos juegos difíciles, lo último de verdad que me costó mucho pasar fue el Devil May Cry original. También el Metal Gear Subsistence era muy difícil considerando que iba a ser un superventas y lo iban a probar todo tipo de jugadores. Pero incluso títulos como Resident Evil, tradicinalmente muy complicados, se han relajado.
Parece que las compañias se han dado cuenta de que no tenemos tiempo ni ganas de quedarnos atascados en un nivel. Ya pasaron los tiempos de practicar hasta lograr tu obejtivo. Ahora se busca diversión inmediata. Yo siento lo mismo. Quiero acabarme los juegos rápido y jugar al próximo. Así que no disfruto tanto con el juego, no lo exploro a fondo ni lo vuelvo a jugar. O sea que pierdo buena parte de la diversión, la de dominar el juego y completarlo al 100%. Aún me acuerdo la gran satisfacción que me suponía terminar un nivel del endemoniadamente complicado Tomb Raider 3. Me esforzaba, me frustraba, me esperanzaba avanzar un poco, y finalmente me alegraba de que mi habilidad y perseverancia dieran como fruto llegar a un nuevo escenario. Todo eso se ha acabado. Ahora si no soy capaz de pasar un juego en un tiempo razonable, lo dejo. Atrás ha quedado el sentimiento de recompensa que alcanzaba sólo esforzandome al máximo. Ahora sólo soy un jugador que sólo busca entretenimento, incapaz de perseverar en los juegos. Ya no busco verdaderos retos, me conformo con pasar el rato. No soy más que un vulgar casual.
