Reciclaje de ideas
A muchos les parecerá que el mando de la Wii es original, una idea genial que es la seña de identidad de la consola. Coincido en que las características del Wiimote son únicas, pero la idea fundamental que está detrás de él ya es antigua.
El Wiimote está basado en la idea de tener un "controlador especial". Tenemos montones de ejemplos, las ya clásicas pistolas, las alfombras de baile, el EyeToy o la guitarra del Guitar Heroe. La idea es poder interactuar con el juego de una forma radicalmente distinta a la rigidez de los mandos normales, y sentir que el controlador está intimamente relacionado con la temática del juegos, ofreciendo más realismo e inmersión.
Y el nuevo mando de Nintendo hereda estas exitosas ideas y las hace mucho más prácticas. Ya no es necesario comprar un controlador dedicado para cada juego, el Wiimote es especial y sirve para todos los juegos, en los que se usa de distintas maneras. De esta forma, los desarrolladores tienen que esforzarse por usar sistemas de control originales, con lo que conseguimos que la forma de interactuar con cada juego varie. Los controladores especiales suelen tener el problema de que están muy limitados. Sólo sirven para un juego y una función, por lo que podemos cansarnos de ellos enseguida. El Wiimote es completamente versatil y también puede usarse como un controlador normal, por lo que se libra de los problemas habituales de estos periféricos.
Pero además suele darse una cierta identificación entre el Wiimote y lo que vemos en el juego, principalmente por que tiene una forma muy neutra y los diseñadores intentan adaptarse a ella. Así el mando ha sido un bate de beisbol, una caña de pescar o una espada. Esto no va a ser posible en todos los juegos, pero cuando se logra nos va permitir que sintamos que realmente estamos haciendo lo que vemos en la pantalla, como si en lugar de un palo blanco tuvieramos una pistola o un bisturí en la mano. Precisamente el objetivo que buscan los controladores especiales, hacer más verosímil el juego.
Pero no hay que negarle a Nintendo méritos. Es el primer controlador que reconoce movimiento con tanta precisión, y es una decisión arriesgada tener como único argumento el sistema de control. Vieron claro que esa forma novedosa de interactuar con la consola tenía muchas posibilidades. Y no hay que infravalorar su seguridad en sí mismos, por que cuando se anunció el mando de la Revolution, el entusiamo generado era curiosidad por lo que parecía una "chorrada", pero nadie podía esperar que la idea funcionase en todo tipo de juegos. A día de hoy, pocos títulos sacan partido del nuevo control,y queda mucho por demostrar, pero parece que está generalizada la idea de que el sistema funciona. Y lo que es más importante, que la cosa puede ser en más que un entretenimiento pasajero. Parece que el Wiimote sirve para algo más que hacer aspavientos, que puede detectar movimientos con mucha precisión y permitir un sistema de control profundo y con muchas posibilidades.
En cualquier caso, lo que está claro es que en esta industria casi nadie tiene ideas nuevas. Se cojen fórmulas exitosas, se les dan unas vueltas y se empaquetan con otro nombre. Normalmente, lo único que conseguimos son versiones refinadas de lo mismo de siempre. Por suerte, tenemos casos como el mando de la Wii, en el que se el dan muchas vueltas a la idea original y se obtiene un resultado muy distinto. Y es que precisamente eso es el progreso, y no tener juegos a 60 fps en vez de 30.
