Aquellos maravillosos años

 Mis juegos favoritos nunca han pertenecido a la generación en curso. Si pienso en cual es el mejor juego que probado nunca, desde luego que nada que haya salido en el último lustro es candidato. Por que si queremos ser objetivos al juzgar una cosa, tenemos que estar alejado de las modas del momento, que pueden hacer que apreciemos detalles que el paso del tiempo pone en su justo lugar. Por no hablar de juegos que nos ciegan con un aspecto gráfico relumbrante, y que pasada la novedad nos damos cuenta de que había poco debajo de ese aspecto impresionante. Además, en un mundo dominado por el hype, muchas veces nos emocionamos cuando finalmente sale un título esperado, aunque sólo sea por lo que tardó.

  Pero los años pasan, vienen otros juegos, y  en la memoria quedan los verdaderos importantes. Los que, además de divertirnos, nos impresionaron por algo más. Que marcaron la diferencia con los juegos anteriores, los que abrieron nuevos caminos. Los que destacaron sobre el resto a todos los niveles. Se cuentan con los dedos de una mano, pero no se olvidan con facilidad.

 El problema es que el paso del tiempo hace que seamos poco objetivos. Idealizamos títulos antiguos que nos gustaron en su momento y de los que casi no nos acordamos. Y valoramos más los títulos por lo que han representado para nosotros que por sus verdaderas virtudes. Por ejemplo, yo entre los mejores juegos de todos los tiempos pondría muy alto al Grandia original de PSX. Una pedazo aventura que me llegó al corazón, un juego que captura perfectamente el espíritu aventurero de cualquier jugador de RPG’s. Pero para la mayoría de la gente es un juego bastante malo, de gráficos horribles e historia ridícula.

 Es fácil darse cuanta de los títulos que han merecido la calificación de grandes favoritos por la mayoría de los ususarios. Son los que se recomiendan cuando compras la consola de segunda mano, los que suben de precio en la reventa y los que se pueden descargar de cualquier lado. Cuando un juego queda grabados en nuestra mente, nos encanta comentar con otras peronas que lo han probado lo bien que nos lo hemos pasado con el, discutir sobre sus puntos fuertes y sus innovaciones. Y enseguida ese juego de nuestra lista de favoritos comienza a ser un clásico para todo el mundo.

 En cualquier caso, el idealizar los títulos antiguos puede hacer que cuando otros cojan solera para entrar en la lista de favoritos, nos cueste ser justos en las comparaciones. Aunque es mi opinión que cuantos más adelantos técnicos logran los programadores, más se despreocupan de otros aspectos. Se olvidan de ponerles "chispa" al juego. Antes, los gráficos penosos y el sonido limitado hacia que hubiera que diseñar los juegos con algún atractivo especial. A día de hoy, muchos juegos son un dechado de prodigios técnicos y artísticos, pero les falta una leif motif, una peculiaridad que los haga interesantes.

 Además, habiendo cada vez más juegos y para todos los gustos, se ha entrado en una cierta especialización en la que muchos juegos no intentan superar todo lo visto hasta el momento, si no proponer algo distinto. Algo que por sus distintas pretensiones y carácter, difícilmente podemos comparar con lo que hemos visto anteriormente. No quiero decir que eso sea malo. Pero si, por ejemplo, uno es amante de las aventuras gráficas, no va a encontrar títulos actuales que poner a la altura de los clásicos.

 Podemos ver ejemplos de juegos que han quedado marcados a sangre y fuego en el corazón de los jugadores. El más claro es Final Fantasy VII, que marcó tantísimo a las personas que lo probaron en su momento que aún tras diez años de su lanzamiento sigue muy presente en la mente de mucha gente. Y aunque sus aspectos técnicos y jugables hayan sido muy superados, la historia, los personajes y el carisma general que desprende el título hacen que mucha gente aún lo considere el mejor RPG que ha jugado. La pasión por Final Fantasy VII se puede apreciar en cualquier tienda de mercandishing, donde se venden muchísimos más artículos que de otros títulos modernos. Otra historia es la penosa forma en que Square se aprovecha de su propio éxito lanzando productos relacionados de pésima calidad.

 Si para Baudelaire la infancia es su patria, mi patria son mis juegos clásicos.

Posted: January 26, 2007 Comments (2)