Videojuego apuñala a un adolescente
Ved la prensa generalista y podreis ver que este titular es lo único que falta para redonear la cobertura en torno a este suceso. Un joven mantiene una fuerte discusión con otro que llega al extremo de atacarlo con un arma blanca por la espalda. Una noticia buena, habrá pensado algún periodista, y un bonito titular. Pero se podía mejorar.
Vaya, resulta que estaban jugando a la consola cuando ocurrio la discusión. No lo dejemos como un detalle, mejor pongamos la palabra videojuego en el título de la noticia. Que se note bien que fue uno de estos productos para desequilibrados el que desencadenó la violencia. Que quede claro que nada de eso hubiera pasado de no existir los videojuegos, que los protagonistas de la noticia eran chicos sanos y pacíficos hasta que uno de esos productos abominables les hizo perder la cordura.
En fin, que pasa algo grave, es evidente. Ahora bien, que el origen de este problema sea un juego, lo pongo en duda. Nadie apuñala a otra persona por un videojuego si no otro problema con esa persona. Y si lo ha hecho por el juego, hay que ver cual es el motivo de fondo. Quizá una adicción, como la ludopatía o el alcoholismo, que son graves pero no suficientemente habituales como para censurar el producto. O quizá algún problema psquiatrico, que estalló a causa del juego como pudo hacerlo a raíz de otro motivo.
Pero los videojuegos son un medio novedoso, la gente no lo conoce y el desconocimiento lleva al temor. Así que si tu trabajo es dar noticias sensacionalistas y alarmar a la población, dar una imagen de las consolas como algo peligroso es muy jugoso. Además sirve para criticar los hábitos de los jóvenes, que es otro tópico siempre actual. El único consuelo que nos queda es que la media de edad de los jugadores está subiendo tanto que pronto ya no quedará casi nadie que no conozca bien este medio y al que se le pueda engañar con amenazas sobre su peligrosidad. En poco tiempo acusar a un juego de promover asesinatos será acusar a cualquiera de poder haberlo hecho.
Sin embargo, lo cierto es que los juegos no modifican el comportamiento de la gente como algunos medios quieren hacernos ver. Si fuera así, muchos institutos normales de este país tendrían que parecer campos de concentración. Y muchas personas que llevan vidas aburridas serían peligrosos criminales. Pero cada uno ve las cosas como quiere. O como le interesa verlas.
