Alta cultura
Leo hoy en Anait, el blog del que fusilo montones de artículos, que en no sé qué remoto rincón de los Estados Unidos una biblioteca ha decidido añadir videojuegos a sus estanterias.
Me causaría cierta sorpresa de no ser por que en mi barrio hace más de un año que hay juegos en la biblioteca, con sus respectivas máquinas para probarlos. Es un servicio muy interesante para los usuarios de la biblioteca y sin duda es un escalón en el reconocimento a los videojuegos. La pregunta es si los juegos merecen ese reconocimiento, si su sitio está entre copias del Quijote.
Y es que en los últimos tiempos en las bibliotecas hay más cosas que libros. Nadie duda que los comics son cultura igual que los libros, pero las películas en muchos casos son puro entretenimiento. Y el 90% de los juegos no son más que formas de matar el tiempo, sin ningún tipo de aspiración artística.
Cuando nos estremecemos ante la majestuosidad de un paisaje de Shadow of the Colossus, nos emocionamos con una canción de un Final Fantasy o reflexionamos con el argumento de un Metal Gear. En esos momentos podemos vivimos una experiencia comparable a la de un libro, en ciertos sentidos más amplia y en otros menos profunda. Lo que está claro es que jugar al FIFA o al Tekken es un puro divertimento, no aporta nada.
Y ahí es donde hay que marcar al diferencia. El fútbol por mucho que nos guste no es cultura, ni los son las novelas de Corín Tellado ni el juego del mus. Los videojuegos suelen estar algo por encima de las novelas rosa, pero en muchos casos bastante por debajo de una buena partida de cartas. Muchos títulos son sencillamente estrictamente juegos, unas reglas y una mecánica que no esconde ningún mensaje ni valor estético.
Por eso es difícil clasificar a los videojuegos fácilmente. Quizá unos pocos sean verdadero arte, algunos cultura, otros entrarían en la categoría de entretenimieto/espectáculo, y otros ni siquiera eso. Son juegos, y punto, como el Pacman de toda la vida o el Tetris. Pasa como a las películas, tenemos desde obras maestras a cosas como House of the Dead.
En cualquier caso, no hay nada malo en disfrutar un juego por lo que es, un puro entretenimiento, una forma de pasar el tiempo, de disfrutar jugando.
