El jugador que lo quería tener todo

 En todas las generaciones pasa: eliges la consolas más adecuado según tus gustos y presupuesto y justo cuando más la disfrutas, la competencia hace que otra consola rival tenga un juegazo sin el que no puedes pasar. A mí me pasó con el Resident Evil 4, que iba a ser exclusivísimo de Gamecube. Acabé comprandome una consola que no me atraía (aunque luego me encantó) sólo por un título. Pero no era un título cualquiera, era uno de esos escasos must-have que verdaderamente son necesarios para un jugador.

 Lo mismo me ha ocurrido en la generación pasada, yo tenía mi PSX y era feliz, pero apareción el Mejor Juego de la Historia en la máquina de Nintendo y… y la verdad es que me tuve que joder hasta que alguien me prestó una Nintendo 64, por que no tenía por aquel entonces yo dinero ni autoridad para andar comprando consolas.

 Si eres un casual es fácil encontrar títulos que respondan a tus intereses en la consola que hayas elegido: a poco que compremos una máquina adecuada a nuestras necesidades, las compañias enseguida se encargan de surtirnos de títulos que más o menos nos agraden. Pero cuando te tomas esta afición un poco más en serio, ya no te llega con jugar lo que más a mano tengas. Empiezas a querer probar un poco de todo. Te apetece probar los títulos de moda. Y sobre todo, tienes esa imperiosa necesidad de jugar a determinada obra de arte que promete cambiar para siempre el mundo.

 Así que uno acaba gastandose una pasta en consolas con las que no va a jugar más que un puñado de títulos por falta de tiempo, para poder catar lo más selecto del catálogo de cada uno. Lo cual es un lujo viendo los preciso actuales de las consolas, y no digamos de los juegos.

 Sólo espero que Ps3 tarde un poco en despegar y que Metal Gear 4 se retrase, por que otra consola más en el salón va a hacer que me echen de casa. Qué dura es la vida del jugador. 

Posted: October 31, 2007 Comments (1)