El caso Gerstmann
Supongo que ya todo el mundo sabrá que ha ocurrido con el señor Gerstmann y Gamespot: este redactor recibió toques de atención de su publicación por puntuar títulos clave con notas bajas, y cuando le puso un 6 a un juego que se había publicitado intensamente en la web (el Kane & Lynch), fue despedido.
Para mí, que ni me planteo poner Adwords en mi blog, la idea de sufrir presiones para hacer críticas me parece una cosa fantasiosa. Pero hay que ser realistas. Los videojuegos mueven muchisimos millones, y un portal o una revista de videojuegos importante puede influenciar sobremanera a una cantidad de usuarios muy grande. Y lo peor es que estos medios son muy poco independientes de las editoras, por que es la publicidad de estas la que les permite sobrevivir. De hecho, cada vez que veo un anuncio que no es de un juego, pienso que aún queda esperanza: el día que las revistas de juegos sean tan generalistas como para que la mayoría de la publicidad corresponda a cosas ajenas a los videojuegos, la objetividad del sector ganará enteros (sin ir más lejos la Hobby lleva publicidad de tiendas de videojuegos y ha visto portales con anuncios de películas).
Creo que también es muy importante no confundir las presiones con el entusiasmo, ni éste con el fanatismo (aka fanboyismo). Muchas veces un juego lleva buena nota por que el redactor se deja llevar por la emoción, o por que la linea editorial del medio establece unos criterios laxos a la hora de juzgar los errores de los títulos. Y determinadas publicaciones aumentan o reducen la nota sin atenerse a más motivos que el pertenecer a una determinada compañia o un género concreto. Estas prácticas son deleznables, pero al menos las personas que las llevan a cabo lo hacen por que sienten que opinión es correcta, aun a sabiendas de que un análisis realmente útil debe ser objetivo, o al menos aclarar cuales han sido los criterios del autor para emitir su veredicto.
Pero lo que es moralmente inaceptable para quien piense que en el sector hay un mínimo de profesionalidad es las ventas de notas que hacen algunas publicaciones. Supongo que ellos no se consideran periodistas, sino gente que difunde las opiniones que a los poderosos les interesan. Pero sus lectores no quieren saber lo que las editoras deciden, si no que buscan ser asesorados por la opinión de jugones con unos criterios similares a los suyos, de forma que las siempre dificultosa tarea de decidir que juego merece un gasto de 60 € sea más sencilla y tenga menos riesgos. Cuando una publicación deja de ser útil para esta labor, le puede pasar como a la Hobby Consolas: se transforma en un enorme panfleto publicitario, una especie de revista de moda de videojuegos en la que nos encontramos las últimas tendencias. Una revista hundida por su propio éxito, que ya no tiene ningún valor informativo, pero que se mantiene por que es muy popular entre el sector casual, que por desgracia no siempre es capaz de encontrar información de calidad.
Por desgracia, los tiempos cambian. Antes sólo los monjes sabían leer, luego apareció la tele y de pronto todo el mundo empezó a poder decir lo que pensaba con internet. Así que de pronto la infinita influencia de los mass media en la opinión pública empezó a desaparecer. Y entre los usuarios de videojuegos el uso de internet es masiva, por lo que empezaron a aparecer medios independientes con opiniones que se alejaban de lo que las editoras querían. Y en esas estamos, que a día de hoy hasta se monta un escándalo por la falta de objetividad de ciertas publicacones. Y es que a veces estos adelantos sirven para algo.
