La plei es la plei
Tantas veces he oido este anxioma que a veces uno piensa que la marca creada por Sony tiene alguna propiedad adictiva que provoca en sus usuarios una lealtad a prueba de todo tipo de desengaños. Precios desorbitados, peores juegos, pérdida de exclusivas o mentiras sobre su superioridad técnica no desaniman a ese gigantesco ejército de soniers casuals cuya lealtad a la saga PlayStation ha quedado grabada a sangre y fuego por las dos primeras entregas.
Incluso he tenido que oir expresiones fatalistas de gente que, aun reconociendo los errores de Sony, exclama: "Es cara, pero cuando baje es la que nos vamos a comprar todos". ¿Qué se puede argumentar cuando la percepción de la calidad de un producto no se basa en hechos objetivos sino en la fidelidad a la marca y los precedente de máquinas anteriores?
Yo no tengo nada en contra de la Ps3, de hecho es la máquina que me voy a comprar tras la muerte de la 360. Pero no por eso cierro mis ojos a la evidencia. Sé que la 360 ofrece mejor relación calidad/precio, más catálogo y más adecuado a mi gusto. Pero, amigos, la plei es la plei.
