Este año hemos asistido al asentamiento de lo que hasta ahora era la next-gen, y la verdad es que en un primer año de madurez pocas veces se han visto tal cantidad de juegos notables. Bien es cierto que la mayoría fueron para Xbox 360, pero áun así también Wii y Ps3 tuvieron títulos interesantes en un periodo de tiempo muy corto. El caso es que este ha sido el año en que han llegado y se han asentado las máquinas nuevas de sobremesa. De Gamecube y Xbox no se ha sabido nada, y aunque no cabe duda de que Ps2 sigue vediendo mucho y aún ha tenido buenos y numerosos juegos, lo cierto es que toda la atención mediática ha estado en su sucesora. Me atrevería a decir que nunca una transición en la industria ha sido tan rápida y profunda, y lo cierto es que el mérito de esto ha sido de Wii, que no sólo ha vendido extraordinariamente bien, si no que ha presentado un concepto tan innovador y se ha dirigido a un público tan nuevo que de pronto todo lo anterior ha envejecido prematuramente. Además, las continuistas consolas de Microsoft y Sony también han marcado una inflexión gracias al soporte para resoluciones más elevadas, dando una cierta impresión de innovación que de ningún modo se aprecian en los juegos.
Revisando los juegos podemos apreciar un comienzo de año más bien flojo, que ha terminado en una apoteosis. Si hubiera que que definir tendencias, la más clara sería la lógica experimentación que se ha llevado a cabo con las posibilidades del Wiimote. Los juegos de Wii han usado el nuevo control del mando para multitud de minijuegos en los que o bien se usaba el mando como puntero o para imitar el movimiento de algún objeto representado en la pantalla (caña de pescar, pistola, espada… ). El caso es que en general no se ha avanzado demasiado en controles complejos y ricos en posibilidades, exceptuando joyas como el Super Mario Galaxy o el Metroid Prime Corruption. Este último ha sentado las bases para el control de los FPS en la Wii (el género del año sin duda), tras el fallido intento del Red Steel. Este excelente control debería crear escuela, ya que habre un mundo de posibilidades a los juegos de disparos, pero por desgracia el género no es el más apropiado para el nuevo público objetivo de Nintendo, lo que seguramente redunde en que se desaprovechara la oportunidad de crear una nueva generación de shooters con un control novedoso. De todas formas, yo creo que este año se han sentado las bases del aprovechamiento de las posibilidades del Wiimote. Del mismo modo que el primer año de la DS vimos numeroso juegos en los que todo el peso recaía sobre el novedoso control, este año los juegos de Wii sólo se centran en hacer cosas pintorescas con el control. Pero los juegos de DS han evolucionado, de forma que aparecieron títulos con una trama interesante y una jugabilidad rica que aprovechaba el control como un elemento más, sin que sea el centro absoluto de atención. Del mismo modo, en el futuro no esperan juegos de Wii mucho más maduros, con un control original al servicio del título en cuestión, en vez de juegos completos que se centran en hacer florituras con el mando.
Otra de las tendencias que se ha reforzado este año es el del juego casual. Si bien Nintendo ya apostaba claramente por él con la DS, con la Wii ha reforzado su posición, lanzando juegos del interés del espectro de audiencia más amplio posible. Nada de esto es novedoso, y de hecho Microsoft y sobre todo Sony han hecho intentos en ese sentido, algunos tan estúpidos como el Eye of Judgement y otros tan tristes como el Viva Piñata. Pero este año lo más llamativo es que el juego casual ha llegado con tanto fuerza al salón con la Wii que su concepto se ha enriquecido. Ahora el juego casual también es social. Juegos como el Wii Sports, el Boogie, Big Brain Training, los Singstar o el Buzz tienen su razón de ser en disfrutar con los amigos. El juego online ha seguido creciendo, pero la verdadera revolución este año ha sido compartir la habitación con tus compañeros de partida, con una intensidad que no se veía desde la época de los 16 bits, cuando casi todos los juegos se podían jugar con amigos e Internet era algo aún en pañales. La mezcla de el juego casual y el social ha implicado unas sinergias muy importantes. Mucha gente no juega por el juego en sí, si no por compartir un rato con los amigos, y se acerca de esta forma por primera vez a los juegos. Del mismo modo, muchos juegos crean experiencias mucho más interesantes en compañia. De esta forma atraemos nuevo jugadores y exploramos en la jugabilidad.
En otras consolas, hemos podido ver como los géneros clásicos dominaban la parrilla de lanzamientos. Este ha sido un año extraordinario para los FPS, género que desde su renacimiento hace casi un lustro no ha dejado de dejarnos joyas todos los años. Pero con el virtuosismo técnico de Crysis, la maravillosa narrativa de Bioshock, la conclusión de la saga Halo, la perfección formal de Call of Duty 4 y el magnífico control del aventurero Metroid Prime 3, no podemos dejar de calificar este año como glorioso para los shooters. Quizá precisamente por que estamos estrenando esta generación, nos hemos impresionado más por el plantel de juegos en primera persona, ya que es el género perfecto para hacer gala de tecnologías gráficas avanzadas. Pero lo cierto es que el año que viene se anuncia cargado para los fans de los tiros en vista subjetiva: todo parece indicar que la moda de los FPS no va a decaer y que le quedan años como género estrella.
Respecto a los otros géneros, hemos vivido un año escaso de RPG orientales y con pocos juegos de lucha para lo que es normal en un cambio de generación, que suelen vivir abundancia de estos títulos por lo rápido que sacan partido de la plataforma y lo relativamente sencillo que es realizarlos. No podemos encontrar tendencias especialmente distintivas en este año, pero lo cierto es que sí hay un detalle interesante. Una parte muy importante de los grandes juegos de este año son franquicias nuevas, que si bien en muchos casos son "una mezcla de x con y" o "un juego inspirado en z", lo cierto es que siempre resultan más entretenidas que la enésima entrega de sagas consagradas.
En general, hemos vivido un año extraordinario, lleno de juegazos, la mayoría para el binomio 360-PC, pero un año extraordinario al fin y al cabo. Ojalá nos esperen muchos así.