La jugabilidad pura
Hay juego que combinan una gran historia o unso buenos gráficos con una jugabilidad interesante para hacer un título redondo. Pero el juego que nos ocupa nunca destacó por unos gráficos demasiado lujosos, su historia es mínima y hasta el plantel de personajes parece de broma: un remezcla de distintos títulos e Nintendo.
Pues bien, estos elementos que a priori parece que lo único que podría dar sería un título curioso que pasara sin pena ni gloria han forjado una leyenda en generaciones anteriores que parece que se consagrará aún más en esta. El Super Smash Bros Brawl es un título simple en el planteamiento (ostias), sencillo pero sofisticado en el control (pocos botones pero inmensas posibilidades) y humilde en sus aspiraciones (distintas peleas y retos relacionados).
Pero cada movimiento está tan finamente ajustado que el conjutno deslumbra. Los movimientos son pocos pero crean un combate abierto a montones de posibilidades, para dominarlo hay que profundizar durante semanas. Cada personaje y cada escenario esconde sus secretos, y a eso hay que sumar las numerosas pruebas secundarias y los montones de niveles de dificultad y premios.
En definitiva, las cosas sencillas, cuando están bien hechas, pueden dar mucho de sí.
